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Cerveceros aficionados, recetas abiertas y weizenbock: la otra cara de la cervecería alemana

Alemania tiene fama de país cervecero conservador, y en parte lo es. Pero también tiene un Campeonato Nacional de Cerveceros Aficionados que lleva años funcionando y que, en el fondo, es una de las cosas más sanas que ocurren en el sector.

El ganador de 2025, Jan Mordhorst, se impuso a unos doscientos participantes con una altbier, un estilo de Düsseldorf que él mismo describió como exigente. Su premio no fue un cheque: fueron cuatrocientos litros de su propia cerveza producidos a escala real y una mejora de su instalación de elaboración valorada en 2.500 euros, cortesía de Störtebeker Braumanufaktur, la cervecería que organiza el certamen. La cerveza salió a la venta en primavera de 2026.

El detalle que más nos gusta es otro: la receta se publicó íntegra en internet para que cualquiera pudiera reproducirla. Incluye hasta el consejo del propio Mordhorst de fermentar el mosto en barrica o en tanque a presión. En un sector donde las fórmulas se guardan como oro en paño, eso es una declaración de intenciones.

La décima edición del campeonato gira en torno a las weizenbock, un estilo de trigo y alta fermentación que combina el perfil especiado y afrutado de la levadura de trigo con el cuerpo y la potencia de una bock. No es fácil de bordar: hay que sostener siete u ocho grados de alcohol sin que la cerveza se vuelva empalagosa. La cita reúne a cerveceros y visitantes en Stralsund, en el Báltico, el 5 de septiembre de 2026. Poco menos de una semana después se celebra en Gräfelfing el Campeonato de Alemania de sumilleres de cerveza.

Que un país tenga a la vez un campeonato de cerveceros aficionados y otro de sumilleres de cerveza explica bastante bien por qué se lleva ganado el apodo de nación cervecera. La tradición está ahí, pero por debajo hay un ecosistema de gente que experimenta, compite y comparte lo que aprende. Es exactamente lo que mantiene vivo un estilo.